jueves, 26 de noviembre de 2009


REFERENTE SURREALISTA
En la noción de deriva y de
Psicogeografía del entornó
Urbano situacionalita

La noción de deriva formulada por Guy Debord a los veintiún años durante el periodo de formación del grupo de la internationale Lettriste (1952), posteriormente teorizada en su conocido texto de 1956 y relacionada con un levantamiento psicogeografíco de la ciudad de París y con los juegos tiene como antecedente el deambular surrealista.

El surrealismo, surgido a partir de una aplicación poética de la psicología freudiana, extendió el descubrimiento de este método a la pintura, al cine, a determinados aspectos de la vida cotidiana.
Una de las primerísimas experiencias del deambular surrealista en el espacio real, o si se prefiere, del viaje sin destino emprendido por el mero hecho de “ver”, fue vivido en el mes de mayo de 1924 por Aragon, Breton y Morise.
Al igual por las situaciones, la ciudad más amada por los surrealistas es París.

Durante la Flanerie, la ciudad se transforma en una multifacetica y móvil intersección de encuentros, de azares, de acontecimientos no esperados, de coincidencias ilógicas que resuelven los deseos del inconsciente.
Los protagonistas de la Flanerie son la calle, populosa y moderna, el jardín público, el bar y la plaza.

André Breton, en la Clé des champú (1953), habla de nuestra distinta sensibilidad a determinados aspectos de la ciudad, aspectos que presentan de una manera oscura en forma de atracción y de repulsión. Breton prevé en este sentido, un mapa imaginario e individual de la ciudad en el que los lugares que nos gusta frecuentar estarían marcados en blanco y los que nos gusta evitar en negro, mientras que el resto, de color gris, representaría las zonas en las que la atracción y repulsión se alternan. Estas búsquedas surrealistas de interacción Psicológica con el entorno urbano, con recorridos nómadas por la ciudad, pasaron al movimiento Cobra.

Conciencia geográfica ya habían sido tratadas en el seno del movimiento Cobra, en el que se condena la arquitectura funcionalista a favor de la exaltación de las fachadas “simbolico-dinamica”.
Las manifestaciones de la vida cotidiana eran vistas por los surrealistas como el inconsciente del mundo y de la ciudad, al que está ligado el inconsciente del hombre; en su programa anticultura.

En la deriva situacionista, el paseo urbano es sistemático, con un margen de contenido de casualidad; esta dirigido por los relieves psicogeograáficos de un equipo predispuesto, por lo que se convierte en una perdida de consiente del tiempo útil. Los efectos Psicológicos y lúdicos alternados y desorientadores que desencadenan en el individuo están ligados a una observación analítica, y ecológica del entorno urbano, en su precisa estructuración morfológica, económica y social.

Los situacionistas ligan a su construcción de las situaciones. De hecho para inventar las situaciones hay que profundizar en los momentos e identificar sus instantes; es decir, transformar y descentralizar los momentos. De ello se deduce su conexión evidente entre la critica de la vida cotidiana.

Esta realización de una unité d´ ambiance que los situacionistas, con la deriva y la psicogeografía, ponían como condición esencial para las premisas del urbanismo unitario, es teorizada por Gallizio, quien afirma que hay que llevar a cabo una reevaluación de la esfera sensorial y fantástica a la que se puede llegar mediante una utópica armonización con el evolucionismo científico, a partir de un uso maravilloso de la técnica preconizado kis futuristas.
Gallizio prefigura, para una nueva humanidad, libertaria, comunitaria y socialista basada en la tecnología cibernética, donde la existencia cotidiana sea reconducida hacia una dimensión estética bajo el signo de la espontaneidad y de libertad, en un status bretoniano.

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